<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://coincidimos.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>coincidimos</title><description>Opini&#xF3;n, cr&#xED;tica, sarcasmo, dudas, motivaciones, conclusiones, secretos, confesiones, mentiras y verdades del ser humano de a pie</description><link>https://coincidimos.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Relaci&#xF3;nes estables</title><link>https://coincidimos.blogia.com/2008/030302-relaciones-estables.php</link><guid isPermaLink="true">https://coincidimos.blogia.com/2008/030302-relaciones-estables.php</guid><description><![CDATA[El ser humano puede ser el bicho más egoísta que existe en el planeta. Y si es un así en el amor, imaginemos como debe ser en temas menos amables<br />Pues incapaz de mover el culo si no es por propio interés, camuflándolo con lo que se le antoje, pero al fin y al cabo engordando su ego. Que se lo pregunten a los oenegeístas: esos chicos de clase media alta, que se vanaglorian de sus acciones, intentando remover las conciencias de la clase trabajadora, modesta y media baja culpabilizándolos de toda catarsis mundial.<br />	Conocí una vez una chica que, echando pestes de su pareja de turno, confesaba a sus contertulianos varias intimidades del pobre muchacho, sólo por el hecho de haberse desenamorado, sin más. Estaba claro que se había convertido en una especie de oenegeísta que, en nombre del amor, culpabilizaba a su pareja de que toda su vida se estaba yendo a pique. Y los chicos tampoco se quedan cortos cuando el amor se acaba. Los que se obsesionan se convierten en investigadores privados, chantajistas, amenazadores de esquina, con una habilidad especial para aparecer en el momento oportuno sorprendiendo a todo el mundo y por supuesto no dudan ni un momento en utilizar la tecnología para sus oscuros comportamientos. <br />	Y es que utilizamos el morbo nada más que para hacer daño, con lo bonito que es en el sentido contrario. <br />	¿Hacia dónde va la gente hoy en día? ¿Qué buscamos en las otras personas? ¿Diversión, entretenimiento, conversación, mitigar los deseos carnales a cualquier precio, profunda admiración, devoción, buena compañía o una  figura que le acompañe a todos los eventos sociales para apoyarse en su status o en su belleza y así pasar desapercibido o no? ¿Quizá una mezcla caótica de todo esto? <br />	Lo que sí parece estar claro es que todos tenemos un concepto de hombre o mujer ideal.<br />	El cocinero que debe mezclar todos los ingredientes que buscamos en la pareja ideal sin duda es la sociedad o los valores sociales del momento, que son los que perfilan las aptitudes de las personas a las que vemos como candidatos y las confieren agrupándolas en conjuntos (los interesantes, convenientes, afines, aptas para el matrimonio, rechazables, eventuales, los ni de coña o los imposible para mí). Y la lista podría ser más larga. <br />	Pues bien, regresando al punto de partida, debemos considerar al ser humano como un animal multi-sensorial, complejo, como un collage constantemente actualizado de vivencias, con inseguridades y pasiones ocultas. Hasta la persona más sencilla o simple analizada biológicamente es un enigma de complejidades enormes, y podría actuar de una manera tan inesperada que desmontara nuestras expectativas sobre ella. Y aquí radica la esencia de toda relación humana: en las expectativas que generamos en los demás, fundiéndose con dos aspectos de nuestra auto-consciencia: lo que deseamos  recibir y lo que estamos dispuestos a dar a cambio. En una relación, la velocidad con la que actúan estas variables es  tremenda. Por ello, el amor en pareja puede considerarse a veces como si  de una montaña rusa se tratase, capaz de subirte a lo más alto y luego hundirte en la más profunda de las miserias.<br />]]></description><pubDate>Mon, 03 Mar 2008 16:54:00 +0000</pubDate></item><item><title>La deshumanizaci&#xF3;n de las empresas</title><link>https://coincidimos.blogia.com/2008/030301-la-deshumanizacion-de-las-empresas.php</link><guid isPermaLink="true">https://coincidimos.blogia.com/2008/030301-la-deshumanizacion-de-las-empresas.php</guid><description><![CDATA[Antiguamente la gente trabajaba en el campo y la mayor&iacute;a de veces el trabajo se realizaba de manera colectiva. Todo el mundo se conoc&iacute;a y sab&iacute;a casi todo de la vida del otro. Una caractr&iacute;stica de esta buena coordinaci&oacute;n en forma de ejemplo: los campos se extend&iacute;an por varios kil&oacute;metros y aquel hombre que sembraba sus melones sab&iacute;a ex&aacute;ctamente qui&eacute;n estaba al otro lado de la monta&ntilde;a, y en muchos casos adivinar&iacute;a qu&eacute; estaba haciendo en ese preciso momento. Hoy en dia nos apelotonan en una oficina di&aacute;fana, unos encima de otros, sin nisiquiera poder levantar la mirada de la pantalla del ordenador, con el m&iacute;nimo contacto con el vecino. Antes de hablar con &eacute;l preferimos enviarle un mail. Dejamos los comentarios personales a banda a no ser que nos vallamos a comer con esa persona, por ejemplo, y consideremos que es digna de ser confidente nuestro. En mi oficina muchas veces se respira desconfianza y deshumanizai&oacute;n, y os puedo asegurar que casi nunca tengo ni idea de lo que est&aacute; haciendo el tipo que tengo al otro lado de la mesa, tras su pantalla del ordenador.]]></description><pubDate>Mon, 03 Mar 2008 11:04:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
